Y soñar…
soñar que soñaba contigo.
Latido sordo,
sordo despertar,
amargo destino.
Nube de silencio
que anuncia el final del camino,
retenido el momento,
retenido el lugar,
retenidos los besos que dejas pasar.
Y soñar…
soñar que soñaba contigo.
Que podía perder,
que podía ganar.
jueves, 21 de mayo de 2009
martes, 12 de mayo de 2009
Las Crónicas del Pájaro Gris. Episodio III:Recuerdos de Term-Lar VI
La estrella Term-Lar arrojaba su brillante luz amarilla sobre la pálida superficie del sexto planeta del sistema, una roca polvorienta y olvidada en la inmensidad del espacio. De improviso, una luz centelleante perturbó la tranquilidad del vacío y el Pájaro Gris apareció de la nada, para a continuación alabear a babor, permitiendo que la luz de la estrella bañara el lado derecho del casco, y provocando blancos destellos en las escotillas de estribor.
En el interior de la carlinga, el capitán Torres manejaba con suavidad milimétrica los mandos, trazando una ligera curva a la izquierda y después a la derecha, en dirección a la superficie de Term-Lar VI. A su lado, Relda Calter observaba su consola con su habitual tensión reflejada en el rostro.
-Esta roca es un yermo –dijo en tono ausente- jamás podremos salir de aquí, a no ser que alguien nos encuentre…
-Atrapados en la nada –dijo Prodipo a su espalda.
Xatugh Rundesert observaba en silencio y con gesto impasible desde la parte trasera de la cabina, mientras Aki desviaba momentáneamente su atención de los mandos para dirigirla a sus compañeros.
-Mejor atrapados aquí, que hechos pedazos –dijo tratando de transmitir empaque tranquilizador a sus palabras, pero fracasando a juzgar por la expresión aún tensa de Relda- además, puede que no esté todo perdido. Conozco algunas cosas sobre este planeta, y es posible que podamos encontrar algo de utilidad ahí abajo.
Volvió de nuevo a centrar sus sentidos en la navegación y prosiguió:
-Este sistema fue un importante puerto en tiempos de la Antigua República…
-¿esto? –interrumpió Prodipo con su habitual desdén- debes estar de broma.
-De hecho –continuó Aki, sin inmutarse- se convirtió en parada casi obligatoria para las naves que realizaban la Ruta Mareckeana, un itinerario comercial muy utilizado en tiempos, aunque ya suprimido de las cartas de navegación.
-¿Qué pasó? –preguntó Relda, levantando al fin sus ojos de la consola y dirigiendo una mirada intensa hacia su capitán.
Aki dudó un instante en responder y fue Xatugh el primero en hablar:
-La muerte… -su voz grave y bien modulada pareció retumbar en la carlinga y en los tímpanos de los presentes. Tras unos segundos, Aki tragó saliba.
-Es algo que no se sabe a ciencia cierta. –continuó el capitán- Los archivos hablan de una epidemia, una especie de agente infeccioso que se transmitía por el aire, y que terminó en pocas semanas con la vida de la práctica totalidad de la población del planeta.
Prodipo dejó que se dibujara una extraña expresión en su rostro.
-Ah bueno –dijo con su boca torcida en una mueca teatral- si solo es eso, no se me ocurre otro lugar donde podamos estar mejor, será como unas vacaciones, eh Relda ¿Qué te parece?, nuestro capitán ya se ha vuelto completamente loco… sí, seguro que es mucho mejor morir lentamente de una bonita infección súper contagiosa que hecho pedazos por el láser de un crucero imperial…
Aki miró con forzada dureza al tahur.
-No tenemos alternativa, Prodipo –dijo mientras una gota de sudor descendía por su frente- el hiperimpulsor está dañado y no podremos realizar más saltos hasta que esté reparado… además ya he pensado en ello; nosotros nos quedaremos en la nave y mandaremos a Wally para que realice un reconocimiento de la zona en busca de algo que pueda servirnos de ayuda…
-Yo acompañaré al androide –la voz de Xatugh irrumpió de nuevo en la sala- si esa historia es cierta y ese agente infeccioso continúa en el planeta, no me afectará.
Tras decir estas palabras, el joven Jedi giró sobre sus talones y se perdió en el interior de la nave. Prodipo se dejó caer en su asiento.
-Desde luego, no seré yo el que le lave la ropa cuando regrese del “reconocimiento”. –dijo con una media sonrisa.
La nave continuó su lento descenso y los tres miembros de la tripulación que quedaban en la cabina pudieron distinguir unas estructuras informes de lo que debió ser una importante urbe, ahora prácticamente irreconocible por el paso del tiempo y por el lento pero incesante efecto de la erosión. Una fina capa de polvo grisáceo parecía cubrir toda la superficie planetaria y la totalidad de las estructuras, dando al conjunto un aspecto fantasmagórico, más pronunciado si cabe a causa de la pálida luz del sol, tan brillante desde el espacio, y ahora tan tenue al ser filtrada por la pesada atmósfera, que cubría con una aparentemente fina capa de nubes la totalidad del planeta, sin dejar un solo claro. La nave recorrió unos kilómetros atravesando la ciudad abandonada, cuyas estructuras componían un grotesco espectáculo de edificios bajos derruidos por el total abandono y de otros más altos, igualmente cubiertos por el polvo y por el olvido.
Unos instantes después, el Pájaro inició el aterrizaje en lo que debió de ser el angar de un concurrido puerto espacial, provocando una espesa nube de polvo, barrida al instante por una repentina racha de viento que silvó tristemente entre los escombros.
Continuará...
En el interior de la carlinga, el capitán Torres manejaba con suavidad milimétrica los mandos, trazando una ligera curva a la izquierda y después a la derecha, en dirección a la superficie de Term-Lar VI. A su lado, Relda Calter observaba su consola con su habitual tensión reflejada en el rostro.
-Esta roca es un yermo –dijo en tono ausente- jamás podremos salir de aquí, a no ser que alguien nos encuentre…
-Atrapados en la nada –dijo Prodipo a su espalda.
Xatugh Rundesert observaba en silencio y con gesto impasible desde la parte trasera de la cabina, mientras Aki desviaba momentáneamente su atención de los mandos para dirigirla a sus compañeros.
-Mejor atrapados aquí, que hechos pedazos –dijo tratando de transmitir empaque tranquilizador a sus palabras, pero fracasando a juzgar por la expresión aún tensa de Relda- además, puede que no esté todo perdido. Conozco algunas cosas sobre este planeta, y es posible que podamos encontrar algo de utilidad ahí abajo.
Volvió de nuevo a centrar sus sentidos en la navegación y prosiguió:
-Este sistema fue un importante puerto en tiempos de la Antigua República…
-¿esto? –interrumpió Prodipo con su habitual desdén- debes estar de broma.
-De hecho –continuó Aki, sin inmutarse- se convirtió en parada casi obligatoria para las naves que realizaban la Ruta Mareckeana, un itinerario comercial muy utilizado en tiempos, aunque ya suprimido de las cartas de navegación.
-¿Qué pasó? –preguntó Relda, levantando al fin sus ojos de la consola y dirigiendo una mirada intensa hacia su capitán.
Aki dudó un instante en responder y fue Xatugh el primero en hablar:
-La muerte… -su voz grave y bien modulada pareció retumbar en la carlinga y en los tímpanos de los presentes. Tras unos segundos, Aki tragó saliba.
-Es algo que no se sabe a ciencia cierta. –continuó el capitán- Los archivos hablan de una epidemia, una especie de agente infeccioso que se transmitía por el aire, y que terminó en pocas semanas con la vida de la práctica totalidad de la población del planeta.
Prodipo dejó que se dibujara una extraña expresión en su rostro.
-Ah bueno –dijo con su boca torcida en una mueca teatral- si solo es eso, no se me ocurre otro lugar donde podamos estar mejor, será como unas vacaciones, eh Relda ¿Qué te parece?, nuestro capitán ya se ha vuelto completamente loco… sí, seguro que es mucho mejor morir lentamente de una bonita infección súper contagiosa que hecho pedazos por el láser de un crucero imperial…
Aki miró con forzada dureza al tahur.
-No tenemos alternativa, Prodipo –dijo mientras una gota de sudor descendía por su frente- el hiperimpulsor está dañado y no podremos realizar más saltos hasta que esté reparado… además ya he pensado en ello; nosotros nos quedaremos en la nave y mandaremos a Wally para que realice un reconocimiento de la zona en busca de algo que pueda servirnos de ayuda…
-Yo acompañaré al androide –la voz de Xatugh irrumpió de nuevo en la sala- si esa historia es cierta y ese agente infeccioso continúa en el planeta, no me afectará.
Tras decir estas palabras, el joven Jedi giró sobre sus talones y se perdió en el interior de la nave. Prodipo se dejó caer en su asiento.
-Desde luego, no seré yo el que le lave la ropa cuando regrese del “reconocimiento”. –dijo con una media sonrisa.
La nave continuó su lento descenso y los tres miembros de la tripulación que quedaban en la cabina pudieron distinguir unas estructuras informes de lo que debió ser una importante urbe, ahora prácticamente irreconocible por el paso del tiempo y por el lento pero incesante efecto de la erosión. Una fina capa de polvo grisáceo parecía cubrir toda la superficie planetaria y la totalidad de las estructuras, dando al conjunto un aspecto fantasmagórico, más pronunciado si cabe a causa de la pálida luz del sol, tan brillante desde el espacio, y ahora tan tenue al ser filtrada por la pesada atmósfera, que cubría con una aparentemente fina capa de nubes la totalidad del planeta, sin dejar un solo claro. La nave recorrió unos kilómetros atravesando la ciudad abandonada, cuyas estructuras componían un grotesco espectáculo de edificios bajos derruidos por el total abandono y de otros más altos, igualmente cubiertos por el polvo y por el olvido.
Unos instantes después, el Pájaro inició el aterrizaje en lo que debió de ser el angar de un concurrido puerto espacial, provocando una espesa nube de polvo, barrida al instante por una repentina racha de viento que silvó tristemente entre los escombros.
Continuará...
jueves, 23 de abril de 2009
No lo Sientas
Mis manos tienen un aspecto extraño bajo la luz mortecina del monitor. Parecen más viejas, más débiles. Extrañas sombras se proyectan sobre mi piel; falanges y nudillos, venas…
Ayer. Ayer atravesaba la plaza hacia la puerta del cine, había una mujer con un vaso de cartón que me dijo algo, mirándome a los ojos. No pude captarlo porque tenía puestos los auriculares, desvié la mirada y balbuceé algo así como “no… lo siento”. Entonces la mujer dijo “no, no lo sientas”. Y yo proseguí con mi existencia.
Ayer. Ayer atravesaba la plaza hacia la puerta del cine, había una mujer con un vaso de cartón que me dijo algo, mirándome a los ojos. No pude captarlo porque tenía puestos los auriculares, desvié la mirada y balbuceé algo así como “no… lo siento”. Entonces la mujer dijo “no, no lo sientas”. Y yo proseguí con mi existencia.
Batería Baja
Mi mente está vacía.
Tengo que gestionar una reclamación.
Ya la he gestionado.
Soy un crack, por tanto.
Siempre tengo sueño.
Vivo encogido, con un nudo en el estómago, hasta que llega la tarde y las nubes abandonan mi encéfalo.
Hoy luce el sol, y sus rayos derraman vitalismo sobre las plantas de los balcones del otro lado de la calle.
Me gusta el sol, la sensación cálida en [1.200 de estéticos... hasta luego] mi piel; millones de terminaciones nerviosas no desperdiciadas del todo.
Sueño.
Tiempo.
Hoy he vuelto a dormir como el culo.
Nuevos sueños inquietantes, no los recuerdo.
Se me acaba la batería, joder.
Tengo que gestionar una reclamación.
Ya la he gestionado.
Soy un crack, por tanto.
Siempre tengo sueño.
Vivo encogido, con un nudo en el estómago, hasta que llega la tarde y las nubes abandonan mi encéfalo.
Hoy luce el sol, y sus rayos derraman vitalismo sobre las plantas de los balcones del otro lado de la calle.
Me gusta el sol, la sensación cálida en [1.200 de estéticos... hasta luego] mi piel; millones de terminaciones nerviosas no desperdiciadas del todo.
Sueño.
Tiempo.
Hoy he vuelto a dormir como el culo.
Nuevos sueños inquietantes, no los recuerdo.
Se me acaba la batería, joder.
miércoles, 15 de abril de 2009
Sin Título 2
Demasiado alcohol y demasiado poco sexo. Envejecimiento acelerado.
Cuchillas asesinas en el reino de las pesadillas, donde el amor es un fugitivo que huyó hace tiempo.
Cuchillas asesinas en el reino de las pesadillas, donde el amor es un fugitivo que huyó hace tiempo.
Asfalto Empapado
La superficie lisa de las baldosas reflectaba la luz de la única farola de la calle con un brillo espectral y amarillento, mientras una fina pero constante llovizna impregnaba tristemente el silencio de la noche.
Me encontraba apoyado contra una fachada envejecida, apenas protegido por la fina capucha de mi abrigo, ajeno al frío, hipnotizado por el cadencioso palpitar del agua al precipitarse contra el suelo y por el fugaz sonido de los neumáticos al pasar sobre el asfalto empapado.
No lograba recordar.
Algo en mi interior… el rastro de una imagen, de unas palabras. Había algo que peleaba por abrirse paso en el interior de mi mente cansada, quizá la razón por la cual me encontraba en ese lugar.
Alcé la vista dejando que las finas gotas empapasen mi rostro y enjugasen mis lágrimas. Entonces recordé. Su rostro… ella me observaba fijamente con una mezcla de lástima y reproche, con los ojos tristes pero con un brillo sobrecogedor, con una mirada tan intensa que apenas pude mantenerla unos segundos antes de darme por vencido y bajar la cabeza, seguro de mi derrota.
Fueron mis palabras las que lo provocaron, esas palabras largo tiempo enquistadas en mi pecho y extirpadas en aquel repentino arrebato. Palabras sencillas, las únicas con las que puede ser expresada la verdad, que es pura, simple, y a menudo… de una crueldad infinita.
Me encontraba apoyado contra una fachada envejecida, apenas protegido por la fina capucha de mi abrigo, ajeno al frío, hipnotizado por el cadencioso palpitar del agua al precipitarse contra el suelo y por el fugaz sonido de los neumáticos al pasar sobre el asfalto empapado.
No lograba recordar.
Algo en mi interior… el rastro de una imagen, de unas palabras. Había algo que peleaba por abrirse paso en el interior de mi mente cansada, quizá la razón por la cual me encontraba en ese lugar.
Alcé la vista dejando que las finas gotas empapasen mi rostro y enjugasen mis lágrimas. Entonces recordé. Su rostro… ella me observaba fijamente con una mezcla de lástima y reproche, con los ojos tristes pero con un brillo sobrecogedor, con una mirada tan intensa que apenas pude mantenerla unos segundos antes de darme por vencido y bajar la cabeza, seguro de mi derrota.
Fueron mis palabras las que lo provocaron, esas palabras largo tiempo enquistadas en mi pecho y extirpadas en aquel repentino arrebato. Palabras sencillas, las únicas con las que puede ser expresada la verdad, que es pura, simple, y a menudo… de una crueldad infinita.
viernes, 3 de abril de 2009
Demasiados Zapatos
Estoy en el andén del metro, llevo demasiados zapatos en la mochila, demasiados zapatos, quizá si los escondo debajo de este cilindro metálico. Quizá sigan ahí cuando regrese. Pero no caben. No caben y el tren ya se acerca. La angustia se apodera de mi pecho y entonces suena la alarma. Tengo que ir a trabajar… un momento… no. No tengo que ir a trabajar. Hoy es sábado. El campo. Hace un par de semanas caminaba por la Plaza de Oriente, haciendo tiempo hasta que empezara la peli en el cine. Junto al palacio hay una especie de balaustrada […].
miércoles, 25 de marzo de 2009
martes, 10 de marzo de 2009
Psíquica Arctica
Al salir esta mañana del portal me he topado con una temperatura estupenda para ser las siete y cuarto de la mañana. Los almendros de la calle, con sus ramas vestidas de rosa y blanco, proyectaban su estática silueta sobre el horizonte, matizado por los cálidos colores previos al inminente amanecer… en fin, que me he puesto de muy buen rollo, y cuando estoy de buen humor, una cosa que me gusta hacer es escuchar power metal, así que al subir al autobús me he puesto unos temas del Winterheart’s Guild de Sonata Arctica en el iPod. Es curioso, pero creo que es en este preciso momento de mi vida cuando estoy disfrutando más de este disco, pese a que llevo no sé cuantos años escuchándolo. Me pregunto si este hecho tendrá algún significado… y esa es otra, me refiero a la manía que tengo últimamente de tratar de encontrar las causas que se ocultan detrás de las cosas que hago o pienso. Sin duda todo este rollo viene provocado por lo enganchado que me encuentro actualmente a la serie En Terapia. El caso es que desde que la estoy viendo, me he dejado seducir irreversiblemente por el interesante y nada despreciable arte del auto-psicoanálisis, y en consecuencia, estoy aprendiendo mazo de cosas acerca de mí y mis circunstancias. Esta comprensión de mí mismo me ha permitido darme cuenta de muchas cosas que antes no valoraba en su justa medida, y el resultado es que he logrado cierta estabilidad psíquica, que a su vez ha provocado que hoy me encuentre de buen humor y que me haya decidido por escuchar un poco de metal finlandés. O eso, o es que estoy revolucionado con el inminente advenimiento de la primavera, o ambas cosas, o ambas cosas sumadas a un montón de otras pequeñas cosas… no lo sé, pero pensaré en ello.
Este es el tema Victoria's Secret. Pondría un vídeo mejor pero es que no he encontrado ninguno a la altura, así que os dejo con el logo y ya está ;-)
"... life is waiting for the one who loves to live..."
Buscando en el Youtube he encontrado este vídeo de un tipo bailando el Victoria's Secret en una máquina de estas en las que hay que pisar unas movidas del suelo y bueno, me ha hecho gracia...
Este es el tema Victoria's Secret. Pondría un vídeo mejor pero es que no he encontrado ninguno a la altura, así que os dejo con el logo y ya está ;-)
"... life is waiting for the one who loves to live..."
Buscando en el Youtube he encontrado este vídeo de un tipo bailando el Victoria's Secret en una máquina de estas en las que hay que pisar unas movidas del suelo y bueno, me ha hecho gracia...
martes, 3 de marzo de 2009
Rayajos
Os presento una nueva forma de arte. Se trata de unos rayajos sobre un folio fotografiados con la pésima cámara de mi móvil... todo un descubrmiento artístico cargado de sentido alegórico. Un lenguaje rico en matices con el que expresar la ampia gama de sentimientos humanos, donde la espontaneidad en la creación juega el papel más importante.
Esta se llama "Manta de cuadros":

Esta es "Gafas con Boca Extraña":

Espero que os hayan gustado por lo menos tanto como a mí... saludos.
Esta se llama "Manta de cuadros":
Esta es "Gafas con Boca Extraña":
Espero que os hayan gustado por lo menos tanto como a mí... saludos.
martes, 24 de febrero de 2009
Palabras Tachadas
Este poema lo empecé a escribir hace ya algunos meses. Hoy lo he terminado.
Cada día al despertar vuelven a mi pensamiento,
la sombra de tu aroma y el calor de tu alma,
que recorren mi mente y mi pecho en el silencio,
y son dulce tormento mientras respiro en calma.
Cada día me encierro en mis recuerdos latentes,
los instantes perdidos de ilusión esbozada,
convertidos de pronto y con un suspiro de palabras,
en una falsa esperanza desenmascarada.
Cada día te pienso, cada día te esfumas,
desapareces en el aire de la mañana,
mientras camino por una senda amurallada,
afilada hoja de mi realidad mundana.
Cada día al despertar navego en el vacío,
por un oscuro cauce de rostros y miradas,
que desemboca en un océano de tristeza,
donde nada existe... salvo palabras tachadas.
Cada día al despertar vuelven a mi pensamiento,
la sombra de tu aroma y el calor de tu alma,
que recorren mi mente y mi pecho en el silencio,
y son dulce tormento mientras respiro en calma.
Cada día me encierro en mis recuerdos latentes,
los instantes perdidos de ilusión esbozada,
convertidos de pronto y con un suspiro de palabras,
en una falsa esperanza desenmascarada.
Cada día te pienso, cada día te esfumas,
desapareces en el aire de la mañana,
mientras camino por una senda amurallada,
afilada hoja de mi realidad mundana.
Cada día al despertar navego en el vacío,
por un oscuro cauce de rostros y miradas,
que desemboca en un océano de tristeza,
donde nada existe... salvo palabras tachadas.
lunes, 16 de febrero de 2009
... de rubias, conformismo, demencia y golpes en la cabeza.
Vuelvo a Getafe en el bus. Hay dos tías a mi izquierda hablando-cotorreando a un volumen un pelín alto para mi gusto, aunque en realidad no me molesta. Deshecho la tentación de cotillear la conversación y saco el iPod, me queda poca batería. Pongo el modo aleatorio, pero no sale ningún tema que converja con mi estado de ánimo hasta que empieza a sonar The Outsiders de Franz Ferdinand, entonces saco un papel y un boli del bolsillo interior de mi chaqueta y empiezo a escribir apoyado en mi ejemplar de Escoria, embelesado con la sensación de poder que supone el hecho de escribir acerca de las dos rubias de aquí al lado sin que ellas puedan saberlo… menuda gilipollez. La tía que está en el lado del pasillo tiene unas piernas nada despreciables debajo de esas madias oscuras. Ahora suena Mi Matadero Clandestino de Los Piratas y se me va un poco la pinza y me siento como Spider Jerusalem, aquí “escribiendo en vivo y en directo”.
Hoy es lunes, y por tanto vengo del cine. La peli de hoy no ha sido nada del otro mundo, pero sí que tiene un par de ideas interesantes… estamos llegando, la rubia de las piernas ha pulsado el botón para solicitar la parada ahorrándome a mí el esfuerzo. Cuando el autobusero gira a la izquierda para tomar la Avenida de Aragón, me levanto de mi asiento, golpeándome en la cabeza con una de las barras horizontales que recorren el autobús de lado a lado, quedando como un imbécil delante de las periquitas y arruinando así mi imagen de tipo intelectual misterioso. Un vistazo más detallado a las tías, unido a su tema de conversación me dice que tampoco ha sido ninguna tragedia… la primera idea con la que me he quedado en la peli, es la contraposición Aspiraciones Vs. Conformismo. Apasionante. En serio. Es jodido pelear por tus aspiraciones cuando ya tienes algo que hace que tampoco estés mal del todo, ¿no?, es decir, es jodido. A veces a uno le gustaría estar totalmente desesperado para no tener nada que perder e ir a por todas con una venda en los ojos y sin que nada te importe una mierda. Empezar de cero. Jugártela. Tratar de hacer realidad tus sueños, en todas las facetas de la vida: amor, sexo, amistad, familia, trabajo, sexo… quiero decir, hacer de la ambición el incentivo que haga que nos levantemos por las putas mañanas, marcarnos unos objetivos y ser conscientes de que fracasaremos muchas veces, pero que merecerá la pena si conseguimos algo. Pero el yang de este yin se encuentra en la cruel realidad, ligada estrechamente en la película con el conformismo. Es una idea que consiste básicamente en ser consciente de tus limitaciones, en aceptar que no merece la pena complicarse la vida con sueños imposibles y que lo más sensato es tratar de disfrutar al máximo con lo que ya tienes, cosas que sabrías apreciar si no las tuvieras. Tratar de minimizar al máximo esa maldición del ser humano de no conformarse con nada, de crearse necesidades que jamás serán satisfechas plenamente porque el ser humano es insaciable por naturaleza, así que no tiene sentido pensar que las cosas pueden mejorar modificando el entorno… según este concepto, la felicidad sería hallada mediante la adaptación al medio de nuestro “yo” interno; es decir, comernos los mocos.
Otra idea expuesta en la película, y para mí el mayor acierto del guión, es un tema que curiosamente ya traté en una entrada anterior. Se trata del papel de la locura. El ambiente de la película nos transporta a un mundo subyugante, donde los caminos están marcados de antemano y donde cualquier incursión fuera de los raíles es tildada de insensatez, de simple puerilidad. Pues bien, a lo largo de la narración se nos presenta la locura como un elemento no contaminado por la funesta carga de los principios subyugadores de una sociedad regida por el orden familiar tradicional; la locura no es insensatez, sino que representa los valores de la verdad y el sentido común por encima del ruido de lo conveniente, de lo sensato.
Y ya está por hoy. Lo dejo ahí flotando…
Hoy es lunes, y por tanto vengo del cine. La peli de hoy no ha sido nada del otro mundo, pero sí que tiene un par de ideas interesantes… estamos llegando, la rubia de las piernas ha pulsado el botón para solicitar la parada ahorrándome a mí el esfuerzo. Cuando el autobusero gira a la izquierda para tomar la Avenida de Aragón, me levanto de mi asiento, golpeándome en la cabeza con una de las barras horizontales que recorren el autobús de lado a lado, quedando como un imbécil delante de las periquitas y arruinando así mi imagen de tipo intelectual misterioso. Un vistazo más detallado a las tías, unido a su tema de conversación me dice que tampoco ha sido ninguna tragedia… la primera idea con la que me he quedado en la peli, es la contraposición Aspiraciones Vs. Conformismo. Apasionante. En serio. Es jodido pelear por tus aspiraciones cuando ya tienes algo que hace que tampoco estés mal del todo, ¿no?, es decir, es jodido. A veces a uno le gustaría estar totalmente desesperado para no tener nada que perder e ir a por todas con una venda en los ojos y sin que nada te importe una mierda. Empezar de cero. Jugártela. Tratar de hacer realidad tus sueños, en todas las facetas de la vida: amor, sexo, amistad, familia, trabajo, sexo… quiero decir, hacer de la ambición el incentivo que haga que nos levantemos por las putas mañanas, marcarnos unos objetivos y ser conscientes de que fracasaremos muchas veces, pero que merecerá la pena si conseguimos algo. Pero el yang de este yin se encuentra en la cruel realidad, ligada estrechamente en la película con el conformismo. Es una idea que consiste básicamente en ser consciente de tus limitaciones, en aceptar que no merece la pena complicarse la vida con sueños imposibles y que lo más sensato es tratar de disfrutar al máximo con lo que ya tienes, cosas que sabrías apreciar si no las tuvieras. Tratar de minimizar al máximo esa maldición del ser humano de no conformarse con nada, de crearse necesidades que jamás serán satisfechas plenamente porque el ser humano es insaciable por naturaleza, así que no tiene sentido pensar que las cosas pueden mejorar modificando el entorno… según este concepto, la felicidad sería hallada mediante la adaptación al medio de nuestro “yo” interno; es decir, comernos los mocos.
Otra idea expuesta en la película, y para mí el mayor acierto del guión, es un tema que curiosamente ya traté en una entrada anterior. Se trata del papel de la locura. El ambiente de la película nos transporta a un mundo subyugante, donde los caminos están marcados de antemano y donde cualquier incursión fuera de los raíles es tildada de insensatez, de simple puerilidad. Pues bien, a lo largo de la narración se nos presenta la locura como un elemento no contaminado por la funesta carga de los principios subyugadores de una sociedad regida por el orden familiar tradicional; la locura no es insensatez, sino que representa los valores de la verdad y el sentido común por encima del ruido de lo conveniente, de lo sensato.
Y ya está por hoy. Lo dejo ahí flotando…
jueves, 5 de febrero de 2009
Cogito Ergo Sum Gilipollas
17:30. Salgo del curro escopetao y me precipito por la entrada del metro de Ventura Rodríguez. Espero dos minutos en el andén con dirección Moncloa antes de subir al vagón. Una parada hasta Argüelles, transbordo, línea 4, San Bernardo, Bilbao, transbordo, línea 1, Iglesia. Salgo a la superficie a las 17:44. Camino unos pocos metros por el paseo del General Martínez Campos hasta el teatro Amaya. Me acerco a la taquillera.
-Buenas tardes, tengo una entrada a mi nombre.
-¿Qué nombre?
-Soirark, insigne propietario de la prestigiosa franquicia de Blood Bowl, Los Siervos de Soirark, de la LBBEA.
-Aquí tiene.
-Gracias.
Cuando entro en el hall veo a George.
-Hola George.
-Hola Soirark.
Me meo mazo.
-Me meo mazo George.
-El baño está por esa puerta.
Esa puerta parece de todo menos la puerta del servicio. Más bien parece una salida de emergencia, de hecho eso es lo que pone en el cartel verde que tiene adherida, con muñequito blanco huyendo despavorido incluido.
-George, esa es la salida de emergencia.
-El baño está ahí, Soirark, en serio.
Me encojo de hombros y me dirijo a la puerta, que es de estas en las que hay que empujar una barra horizontal para que se abra, en plan salida de emergencia. Empujo y ya estoy en el otro lado. Es una pequeña sala con otras tres puertas, me meto por la de la derecha y me encuentro en un lateral del patio de butacas… busco el baño, pero parece evidente que aquí no lo voy a encontrar, así que me doy la vuelta. Me quedan dos puertas, en una pone “camerinos”, creo que esta tampoco servirá, con lo cual solo queda una opción. El caso es que en esta tercera puerta hay un cartel en el que pone “caballeros”. Menos mal que soy un caballero, porque para el de señoras ya no me quedan puertas.
Salgo del baño. Veo a George.
-Hola George.
-Hola Soirark.
Comprobamos nuestras entradas, yo tengo la fila 7, butaca 14 y Goerge tiene la 13. El problema es que en un lado del patio de butacas van los pares y en el otro los impares, con lo que nos vemos en la obligación de separarnos.
Mi asiento está junto al de un señor que tiene su bastón apoyado sobre mi butaca. Cuando me acerco me lanza una mirada de desconfianza y decido sentarme en el asiento vacío que hay al otro lado, dejando mi butaca vacía entre ambos, mientras balbuceo algo así como “bueno, si no viene nadie…”, el señor pone cara de amimelasuda.
El teatro está petado de gente mayor, debo ser el tío más joven de la sala y de largo. Malos tiempos para la lírica si la media de edad de su público no baja de los 67,83.
A las 18:03 se apagan las luces y se alza el telón. El decorado es sencillamente horroroso, recrea el interior de una casa antigua cuyas paredes están “decoradas” con papel pintado a rayas verdes y amarillas.
El espectáculo consiste en una serie de piezas de ópera y zarzuela. Los intérpretes están acompañados al piano por un tipo ruso muy simpático. Hay otro tío que, además de ejercer de tenor, va presentando las piezas que van siendo interpretadas y comenta que el tema general de los fragmentos es el amor y la nostalgia… el amor en la nostalgia… la nostalgia en el amor… ¿se puede tener nostalgia del amor sin haberlo experimentado plenamente?
Me veo transportado por la música. En estos momentos me da por pensar en mis movidas. De repente me percato de que un pavo se ha sentado a mi lado. El tío empieza a cuchichearme algo y yo me giro hacia él con cara de mala hostia, entonces levanta un poco la voz.
-Soirark, deja ya de pensar.
-¿Qué? –estoy flipando.
-Que no pienses tanto, joder.
-Vete a la mierda.
El señor del bastón empieza a chistar y a gruñir entre dientes a causa de nuestra discusión. Afortunadamente cuando me vuelvo a girar, el pavo entrometido se ha ido a tomar por culo y puedo continuar disfrutando de la música junto con el abuelete cascarrabias.
En un impasse de la gala lírica, el presentador anuncia la actuación de Asun, que sale a la palestra y borda un fragmento de la zarzuela La Alhambra, arrancando la mayor ovación de la tarde.
Cuando termina la función me reencuentro con George en el hall y vamos hacia los camerinos a buscar a Asun pasando por la salida de emergencia y tal. Por el estrecho pasillo nos cruzamos con el tipo ruso que tocaba el piano, que nos saluda con un gesto de cabeza y una sonrisa de circunstancias.
Cuando Asun sale nos vamos del teatro y pillamos el metro, línea 1, Iglesia, Bilbao, Tribunal, Gran Vía, Sol, Tirso de Molina, Antón Martín, Atocha, Atocha Renfe, transbordo al cercanías, me suena el móvil … pillamos la C4, Villaverde Bajo, Alto, Margaras, Getafe Centro. Me planteo pillar el metro hasta J de la C, pero lo descarto porque me apetece dar un paseo, qué coño. Me separo de Asun y George en Palacios.
-Adiós chicos.
-Adiós Soirark.
-Hasta pronto Soirark.
En el camino hasta mi casa voy reflexionando mientras el aire frío llena mis pulmones. Escucho unos pasos a mis espaldas. Giro la cabeza de soslayo y ahí está, el capullo entrometido del teatro. El hijoputa debe de haberme seguido. Ahora tiene la desfachatez de señalarme con el dedo. No dice nada, pero puedo escucharle en mi cabeza. Me lanzo hacia él, haciéndole tropezar y caer en la calzada justo cuando pasa un autobús a toda hostia… Su voz se ha desvanecido, mi mente vuelve a ser libre.
No hay tiempo para remordimientos. Él se lo buscó, soy un puto killer de tipos raros telépatas… ja jajaja jajaaaaaaaaaaaaa jaja jaaa.
-Buenas tardes, tengo una entrada a mi nombre.
-¿Qué nombre?
-Soirark, insigne propietario de la prestigiosa franquicia de Blood Bowl, Los Siervos de Soirark, de la LBBEA.
-Aquí tiene.
-Gracias.
Cuando entro en el hall veo a George.
-Hola George.
-Hola Soirark.
Me meo mazo.
-Me meo mazo George.
-El baño está por esa puerta.
Esa puerta parece de todo menos la puerta del servicio. Más bien parece una salida de emergencia, de hecho eso es lo que pone en el cartel verde que tiene adherida, con muñequito blanco huyendo despavorido incluido.
-George, esa es la salida de emergencia.
-El baño está ahí, Soirark, en serio.
Me encojo de hombros y me dirijo a la puerta, que es de estas en las que hay que empujar una barra horizontal para que se abra, en plan salida de emergencia. Empujo y ya estoy en el otro lado. Es una pequeña sala con otras tres puertas, me meto por la de la derecha y me encuentro en un lateral del patio de butacas… busco el baño, pero parece evidente que aquí no lo voy a encontrar, así que me doy la vuelta. Me quedan dos puertas, en una pone “camerinos”, creo que esta tampoco servirá, con lo cual solo queda una opción. El caso es que en esta tercera puerta hay un cartel en el que pone “caballeros”. Menos mal que soy un caballero, porque para el de señoras ya no me quedan puertas.
Salgo del baño. Veo a George.
-Hola George.
-Hola Soirark.
Comprobamos nuestras entradas, yo tengo la fila 7, butaca 14 y Goerge tiene la 13. El problema es que en un lado del patio de butacas van los pares y en el otro los impares, con lo que nos vemos en la obligación de separarnos.
Mi asiento está junto al de un señor que tiene su bastón apoyado sobre mi butaca. Cuando me acerco me lanza una mirada de desconfianza y decido sentarme en el asiento vacío que hay al otro lado, dejando mi butaca vacía entre ambos, mientras balbuceo algo así como “bueno, si no viene nadie…”, el señor pone cara de amimelasuda.
El teatro está petado de gente mayor, debo ser el tío más joven de la sala y de largo. Malos tiempos para la lírica si la media de edad de su público no baja de los 67,83.
A las 18:03 se apagan las luces y se alza el telón. El decorado es sencillamente horroroso, recrea el interior de una casa antigua cuyas paredes están “decoradas” con papel pintado a rayas verdes y amarillas.
El espectáculo consiste en una serie de piezas de ópera y zarzuela. Los intérpretes están acompañados al piano por un tipo ruso muy simpático. Hay otro tío que, además de ejercer de tenor, va presentando las piezas que van siendo interpretadas y comenta que el tema general de los fragmentos es el amor y la nostalgia… el amor en la nostalgia… la nostalgia en el amor… ¿se puede tener nostalgia del amor sin haberlo experimentado plenamente?
Me veo transportado por la música. En estos momentos me da por pensar en mis movidas. De repente me percato de que un pavo se ha sentado a mi lado. El tío empieza a cuchichearme algo y yo me giro hacia él con cara de mala hostia, entonces levanta un poco la voz.
-Soirark, deja ya de pensar.
-¿Qué? –estoy flipando.
-Que no pienses tanto, joder.
-Vete a la mierda.
El señor del bastón empieza a chistar y a gruñir entre dientes a causa de nuestra discusión. Afortunadamente cuando me vuelvo a girar, el pavo entrometido se ha ido a tomar por culo y puedo continuar disfrutando de la música junto con el abuelete cascarrabias.
En un impasse de la gala lírica, el presentador anuncia la actuación de Asun, que sale a la palestra y borda un fragmento de la zarzuela La Alhambra, arrancando la mayor ovación de la tarde.
Cuando termina la función me reencuentro con George en el hall y vamos hacia los camerinos a buscar a Asun pasando por la salida de emergencia y tal. Por el estrecho pasillo nos cruzamos con el tipo ruso que tocaba el piano, que nos saluda con un gesto de cabeza y una sonrisa de circunstancias.
Cuando Asun sale nos vamos del teatro y pillamos el metro, línea 1, Iglesia, Bilbao, Tribunal, Gran Vía, Sol, Tirso de Molina, Antón Martín, Atocha, Atocha Renfe, transbordo al cercanías, me suena el móvil … pillamos la C4, Villaverde Bajo, Alto, Margaras, Getafe Centro. Me planteo pillar el metro hasta J de la C, pero lo descarto porque me apetece dar un paseo, qué coño. Me separo de Asun y George en Palacios.
-Adiós chicos.
-Adiós Soirark.
-Hasta pronto Soirark.
En el camino hasta mi casa voy reflexionando mientras el aire frío llena mis pulmones. Escucho unos pasos a mis espaldas. Giro la cabeza de soslayo y ahí está, el capullo entrometido del teatro. El hijoputa debe de haberme seguido. Ahora tiene la desfachatez de señalarme con el dedo. No dice nada, pero puedo escucharle en mi cabeza. Me lanzo hacia él, haciéndole tropezar y caer en la calzada justo cuando pasa un autobús a toda hostia… Su voz se ha desvanecido, mi mente vuelve a ser libre.
No hay tiempo para remordimientos. Él se lo buscó, soy un puto killer de tipos raros telépatas… ja jajaja jajaaaaaaaaaaaaa jaja jaaa.
lunes, 2 de febrero de 2009
Resaca II
Me despierto con resaca... ayer no salí de casa y lo único que bebí fue zumo de naranja del Mercadona... me levanto a duras penas y veo por la terraza que está lloviendo. Un típico día para fingir una enfermedad y quedarse en la camota, sin duda. No obstante [...].
Cuando llego al curro casi es de día. Ficho a y veinticinco y me encamino a mi mesa con cara de perro y sin saludar a nadie. Cuando me pongo a leer un correo siento un dolor palpitante en el cerebro [...]. La música que oigo perfila mi estado de ánimo. No tengo nada que hacer salvo pensar y escribir palabras huecas. Tiempo desperdiciado... me la suda, como todo últimamente.
Cuando llego al curro casi es de día. Ficho a y veinticinco y me encamino a mi mesa con cara de perro y sin saludar a nadie. Cuando me pongo a leer un correo siento un dolor palpitante en el cerebro [...]. La música que oigo perfila mi estado de ánimo. No tengo nada que hacer salvo pensar y escribir palabras huecas. Tiempo desperdiciado... me la suda, como todo últimamente.
domingo, 1 de febrero de 2009
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